Carlitos desbordaba felicidad. No lo podía creer. Miraba por la ventana y lo veía estacionado en su puerta…¡y era suyo!

Las llaves del auto de sus sueños, ese que creyó que tal vez nunca podría tener, estaban en su bolsillo.

La oportunidad fue increíble, casi mágica podríamos decir. De esas que solo se le dan a unos pocos elegidos.

Resulta que el amigo de un amigo tenía un vecino que tenía un cuñado que necesitaba vender urgentemente su auto porque se iba a vivir el exterior en una semana y por lo tanto lo ofrecía a mitad de precio.

Y ahí entonces estuvo Carlitos para aprovechar ese regalo del cielo.

“¡Qué belleza!”, no se cansaba de repetir.

El y la máquina parecían haberse hecho el uno para el otro. ¡Qué líneas, qué aerodinámica, qué potencia!

De inmediato programó un viaje a la costa. No le interesaba ver el mar, ni descansar. Lo que le importaba era apoyar las cuatro ruedas de su nueva y soñada adquisición sobre la ruta.

Y así lo hizo. La máquina superó sus expectativas. ¡Guau! ¡Qué increíble andar! ¡Qué velocidad! ¡Qué comodidad!

Además despertaba le envidia de todos lo que lo veían pasar.

 

A la semana de regresar de su viaje notó que le patinaba un poco el embrague.

“Bueno…no es grave” pensó.

A la semana siguiente el defecto había empeorado bastante, por lo cual Carlitos decidió llevarle el auto a su mecánico de confianza.

-Capo, hay que hacerle el embrague a nuevo, está liquidado. –Le dijo el mecánico con un gesto que parecía estar disfrutando de dar la mala noticia.

“Uy, la puta que lo parió…pero bueno, de todas formas es el auto de mis sueَños…habrá que bancar el arreglo”, pensó Carlitos.

 

A la semana siguiente se quedó sin frenos. Por suerte venía a baja velocidad por lo cual sólo se le abolló un poco el paragolpes al golpear contra un poste.

Los frenos estaban arruinados, pero la peor noticia se la dio el chapista.

-Fiera, este auto tuvo un flor de palo previo Tiene toda la carrocería torcida.

A simple vista no se notaba, pero el que sabe sabe.

“Bueno, no importa, sigue siendo el auto de mis sueños y tengo que mantenerlo andando como sea.

 

Al mes siguiente se le fundió.

-Y maestro…este auto está muy lindo por fuera pero venía liquidado de motor…lástima que no me dijiste de ir a verlo juntos antes de comprarlo –le dijo el mecánico.

“¡¡¡No, este tipo no sabe nada, no puede ser que está fundido…que se haya parado de golpe, que no encienda más y que le haya salido ese humo después de esa especie de explosión que hizo son cosas normales de cualquier auto!!! ¡¡No puede ser!! ¡¡Es el auto de mis sueños y yo sé que todo va a ser como antes…como al principio…como en ese viaje que hice a la costa a la semana de comprarlo!!”.

 

No son muchas las personas a las que les sucede ésto con un auto…pero sí son muchas las personas a las que le sucede esto con una pareja.

 

“¡No puedo creer que me haya dado bola! ¡Es la mujer de mis sueños! ¡Mi media naranja! ¡Todo lo que siempre quise tener¡ ¡Hermosa, buena, divertida, un sexo descomunal! ¡¡Gracias Dios!!”

 

Y al mes una escena de celos…pero bueno.

Y a la semana otra, pero esta vez con gritos e insultos…pero bueno.

Y a la semana siguiente un ataque de nervios por una discusión que ni se recuerda por que empezó…pero bueno.

Y al mes siguiente sin sexo…porque estás “en penitencia”…pero bueno.

Y al otro mes le mirás el celular y se había encontrado en secreto con el exnovio…pero bueno.

Y se la nota rara, fría y distante…pero bueno.

Y una discusión por el fútbol con amigos de los jueves que esta vez incluye un empujón de su parte…pero bueno.

Y un compañero de trabajo le manda raros mensajes durante lo fines de semana…pero bueno.

Y un día está confundida…necesita un tiempo…no sabe si te ama como tantas veces te seguró…

 

Y ahí está el enamorado, como Carlitos con su auto, queriendo solamente “que todo vuelva a ser como al principio”, porque si hay algo que no puede suceder es quedarse sin esa pareja ideal, la que soñó tener toda su vida, su media naranja, esa mujer perfecta que el destino le puso milagrosamente en su camino.

Un comentario

  • Alvaro

    Tal cual..al principio no queremos ver,dejamos pasar las cosas..hasta que se van acumulando ..y llega un momento que uno termina mal por no haber estado con los ojos abiertos y haber tomado las decisiones cuando tenían que ser ..un botón sobra para muestra como dice el dicho..si una mina es jodida enseguida empieza a dejar muestras de ello..a no perder el tiempo ..Que mas pasa el tiempo más herido uno queda…

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