“No me recupero…la extraño…sigo angustiado…”

 

Y sí…es absolutamente natural que alguien se sienta mal luego de haber sido dejado por su pareja.  De no ser así no existirían tantas canciones románticas que crean empatía con estas situaciones desde sus versos “No puedo vivir sin ti”… “En mi vida solo importas tu”…”Pueden pasar tres mil años, pero nunca te olvidaré” y demás estupideces del estilo.

 

Y cuando estamos viviendo esos tristes momentos, deseamos que por arte de magia esos sentimientos angustiantes desaparezcan.  Que despertemos un día y todo nos chupe un huevo y que vayamos por la vida cantando felices como Palito Ortega en la película “Un muchacho como yo”.

 

Pero no. Eso no pasa. El recuerdo de nuestra ex no asalta a cada momento, día a día. El pensar que no volverá es horrible, saber que está feliz por la vida sin que ni siquiera nuestro dolor le importe un poco, es devastador…e imaginarla con otro es…es…bueno, todavía no se inventó la palabra para describir ese sentimiento.

 

Sabemos que este dolor dura un tiempo, pero…¿Cuánto tiempo? se preguntan algunos que ven caer las hojas de los meses del almanaque y no salen a flote.

 

Es que si bien es cierto que el tiempo es nuestro mejor e incondicional aliado para superar todo esto, también es cierto que a veces pareciera que ese mismo tiempo está detenido, que el dolor no afloja, que la angustia no cede, que el vacío por su ausencia nos va a acompañar por el resto de nuestros días.

 

Queridos amigos…sentirse bien es un trabajo. Un trabajo que empieza con una decisión que encienda la maquinaria.  La decisión es “Quiero sentirme bien y lo voy a conseguir”.

Con firmeza, con ganas, con bronca si se quiere.

 

Podemos mirarnos al espejo y deprimirnos al ver que “estamos excedidos de peso” y simplemente comprarnos ropa más grade y seguir entrándole a la pizza, a las pastas y a los postres.  O podemos “trabajar” para modificar esa situación comiendo sanamente y en las proporciones adecuadas, haciendo gimnasia, etc.

 

Estamos angustiados y la extrañamos, ok, pero seguimos entrando a su facebook a ver en que anda, que fotos sube, quien le pone me gusta…le espiamos el twitter para ir corroborando su estado de ánimo…nos encontramos con amigos en común para que nos tiren data sobre ella…o para que le hablen a ella de nosotros…seguimos viendo a que hora se conectó por última vez al whatsapp, le mandamos algún que otro mensaje de vez en cuando y en los peores casos hasta aceptamos tener una relación del tipo amistoso como para no perderle el rastro, como si con el rastro hiciéramos algo.

 

El corazón nos impulsa a saber de ella y la mente está bloqueada.

Bien, es hora de desbloquearla, porque la mente es nuestra principal herramienta de trabajo.

 

Vamos!! A trabajar!!

 

Es claro que el sentimiento existe y no hay forma de eliminarlo. Ok, no lo eliminemos pero, para empezar al menos “diluyámoslo”.

¿Con que se puede diluir el sentimiento?

Con razonamiento.

Hagamos el esfuerzo de pensar que esta situación que tanto nos angustia es una situación que ella “eligió”.

Hagamos el esfuerzo de pensar que no podemos convencer a alguien de que nos quiera. Y que si no nos quiere, no nos sirve.

Hagamos el esfuerzo de pensar que “merecemos” tener a nuestro lado una pareja que tenga las mismas ganas de estar a nuestro lado que las que tenemos nosotros de estar con ella.

Hagamos el esfuerzo de pensar que si durante un tiempo nos mintió, nos engañó y nos terminó dejando por otro, entonces ella no era la persona que creíamos que era.

Y si ella no era la persona que creíamos que era ¿a quién carajo estamos extrañando?

 

Pongámonos en primer lugar, hagamos cosas que nos gusten y nos hagan sentir bien.

Deportes, amigos, viajes, espectáculos, ropa nueva, gimnasio, lo que sea.

 

El impulso a espiarla en las redes sociales, a saber de ella, también existe. Ok, el trabajo entonces es “reprimir” ese impulso y no hacerlo.

En las redes sociales de una ex que te dejó nunca vas a encontrar nada que te haga bien. Como mucho vas a encontrar cosas que alimenten tu sentimiento de tristeza.

No es fácil, pero justamente por eso es un “trabajo a realizar”. Porque si algo no necesitás es buscar material que incremente tu malestar. Si te transformás en tu propio enemigo estás frito.

 

Hacé también el esfuerzo de no seguir repitiendo como un loro “Que mal que estoy…no la olvido…sigo igual…..la extraño” porque eso es también seguir echándole nafta a la depresión.

Ok…lo sentís, está bien, sentilo…pero al menos no lo digas.

No sigas hablando del tema con tus amigos. Y si ellos te lo sacan deciles: “Muchachos, miremos para adelante”.

Porque si bien cuando hablás de ella con ellos te sentís acompañado, también te estás quedando dando vueltas en el mismo lugar, intentando sacar conclusiones que no tienen sentido.

Los amigos que te hacen la gamba para seguir hablando y hablando de tu ex son como caballos de estatua: No te cagan, pero tampoco te llevan a ningún lado.

Y así pasan los meses y seguís para el ojete.

 

Vamos!!! Ponete el mameluco!!!

Hay mucho trabajo para hacer.

Trabajo que a veces se hace cuesta arriba, pero siempre…SIEMPRE, trae su recompensa.

 

Tomá la decisión de volver a sentirte bien!!!

 

VAAAAMO NENEEEE!!!!

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